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Un mensaje del Movimiento Champagnat de la Familia
Por
Joaquín Meli U.
Publicado:
1 Abril 2020
Leido 249 veces
Una vida cotidiana con mayor conciencia de lo Sagrado.
En la contingencia actual, provocada por la epidemia del Coronavirus, vivimos preocupados principalmente por reunir la mayor cantidad de productos para alimentarnos, asear y desinfectar nuestro entorno, acciones focalizadas en nuestras necesidades corporales.
Como creyentes y cristianos sabemos que nuestra naturaleza no es sólo corporal también somos seres espirituales. Esta dimensión que nos conecta con Dios nos hace preguntarnos ¿cómo estamos cuidando y alimentando nuestra alma espiritual? ¿Qué trabajos estamos haciendo para ello?.

“El alma es templo y morada del Espíritu Santo, como opera en ella:

- Inspira pensamientos y sentimientos conformes con los de Jesucristo. Mueve nuestros afectos, renueva nuestra alma, hace que nuestro Señor acuda a nuestro pensamiento.
- El Espíritu Santo se encuentra en el alma que ora.
- Nos forma en las virtudes de Jesucristo”. (Catholic.net)

Miremos algunos recursos para llevar a cabo esta tarea: la oración y reflexión de lecturas bíblicas, por ejemplo leamos el texto Gálatas 5,22-23.

         “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, y fidelidad; 23mansedumbre y dominio de sí mismo. ahí no hay condenación ni Ley.”

Realicemos esta lectura con fe, la releemos haciendo oración.

Nos preguntamos: ¿Estoy dejando que Dios me hable? Escucho o siempre hay voces que me impiden conseguir momentos para oírlo. ¿Señor tengo la actitud apropiada en los momentos que nos toca vivir, tengo paciencia, con los niños, mis padres, hermanos? ¿Siento que mi corazón está en paz? Escucho al Señor que me contesta en mis pensamientos.

Recurrimos a otros textos y seguimos orando: Rom: 8,9.


El Padre Champagnat en una circular insta a sus hermanos a actuar muy unidos, reconocemos en sus palabras un llamado a una necesidad tan importante en estos momentos, actuar como un solo cuerpo, pero desde el corazón y el alma.

Sin duda esto sólo es posible si logramos entender que estamos unidos, todo lo que hacemos o dejamos de hacer siempre afecta a otros..

“Puedo en esta ocasión dirigirles las palabras de nuestro divino Salvador cuando dijo a sus discípulos: Vengan a descansar un poco a un lugar retirado" (Marcos, 6,31). Vengan a descansar y a reparar sus fuerzas en un lugar de paz, de silencio y de recogimiento con las mismas disposiciones que tenían los Apóstoles en el Cenáculo y como la multitud de los primeros cristianos que no tenían más que un corazón y un alma; nos esforzaremos en reflejar en nuestra conducta las virtudes de las que nos han dado tan bellos ejemplos.”( CIRCULAR A LOS HERMANOS; 1835-08-24; PS 062; ch110062.doc)

Nace la fuerte necesidad de comunidad y unión de responsabilidad con los otros. Algo que en estos tiempos parece que cuesta bastante porque se ha fomentado el individualismo, la competencia o la exaltación de los derechos personales sin la conciencia de los deberes con los otros y el ambiente.

Un aporte a la reflexión del Movimiento Champagnat de la Familia Marista.


 

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